Lo que (aún) no sabes de Vivir la lana.

La primera vez que hablamos de “Vivir la lana” de manera oficial fue en 2019. Desde entonces, hemos compartido cuestiones sobre el proyecto de diferentes formas, dos años dan para mucho, y aunque llega un momento en el que crees que ya no tienes nada más que contar, te das cuenta de que sí, siempre puedes ofrecer información, datos, recursos o curiosidades. 

En más de una ocasión os hemos comentado que este libro es más que un libro, ya que al final, en esas páginas y todo lo que se mueve a su alrededor, reúne todo lo que hemos vivido para llegar hasta aquí, como Esther y Javi, pero sobre todo, como dLana.

Hoy te ofrecemos una lista que resume parte de lo que implica Vivir la lana, y que va más allá de lo que a simple vista percibimos.

¡Comenzamos! 

La cosa va de números.

No sabemos explicar muy bien por qué resulta divertido ver las cosas a través de cifras. Quizás es porque de alguna manera, tomamos conciencia del tiempo invertido y de la magnitud de las cosas… Aquí tienes un listado curioso de números, saca tus propias conclusiones.

• El libro tiene 266 páginas. 

• Se han grabado 48 vídeos para guiar y acompañar en la técnica de los patrones. 

• El libro iba a tener 10 patrones, uno se cayó por el camino y resultaron 9. A lo mejor algún día contamos con él. 

• Para tejer las prendas originales, y hacer los test de los patrones, se utilizaron 146 madejas de Sorrosal. 

• Desde 2018 hemos publicado en el blog 30 entradas sobre Sorrosal. Esta lana siempre tiene muchas historias que hilar. 

• En la realización del proyecto, contando desde el diseño de las prendas, los test, los trabajos de la campaña en Goteo, fotografía, edición técnica, editorial, vídeos, etc, han participado alrededor de 50 personas. Sumando por supuesto, los 484 mecenas de la campaña. 

Pero no solo de números se vive…

Nos gustaría destacar, en vez de la típica lista de “10 cosas que, posiblemente, no sepas de Vivir la lana”, un concepto destacado en relación al proyecto. 

Un error

Una cosa es una errata, y otra, un error. Nosotras cometimos el error de no darnos cuenta de que en los créditos no aparecía el nombre de una de las diseñadoras del libro. Nos avisó ella misma cuando recibió el ebook. En ese momento la imprenta estaba a tope, y no pudimos hacer nada por corregirlo en la primera edición.

No obstante, buscamos una forma de “solucionarlo”, los libros debían empezar a enviarse en breve y no podíamos dejar que salieran así. 

Solo quién ya lo ha recibido sabe qué diseñadora es y cuenta con un “spoiler”, en formato imagen, de la prenda que diseñó tejida en un color de la nueva paleta. 

Un aprendizaje

La planificación y la organización son las mejores aliadas para un proyecto editorial, que además es coral. Si a día de hoy nos dijeran: “cread otro libro”, lo haríamos con un proceso totalmente diferente, sin embargo, no cambiaríamos lo vivido por nada. 

Para nosotras, y el equipo dLana en general, el aprendizaje a través de esta experiencia, compensa con creces cualquiera de los obstáculos a los que nos hemos enfrentado (y superado). 

Una ausencia…

No hay patrones de ganchillo en el libro. No. Nunca los hubo, y la libertad en relación a los diseños fue capitaneada por las diseñadoras, y todas ellas tejieron prendas de punto.

Nunca habíamos percibido la ausencia del ganchillo como tal en el libro, sin embargo, hemos recibido con entusiasmo el apoyo de muchas mecenas ganchilleras. 

…y un propósito. 

Este es un mensaje especial para las ganchilleras que, a pesar de no haber patrones de ganchillo en el libro, se sumaron a la campaña de Vivir la lana y desde hace unos días están recibiendo su recompensa.

No sabemos cuándo, tampoco cómo, ni quién. Pero tenemos el firme propósito de que veáis Sorrosal tejida en ganchillo. 

Nosotras también queremos verlo y vivirlo. 

Una curiosidad. 

De entre las mil ideas e inquietudes con las que convivimos cada día en dLana, siempre ávidas por crear, aportar y crecer junto a vosotras, alguna vez coqueteamos con la idea de tener nuestra propia línea de accesorios.

No fue hasta llegar a Vivir la lana que nos atrevimos, y de hecho, el cuenco, el medidor, la taza y la tote-bag, nacieron como elementos de la campaña, pero hoy, sentimos que nos han dado el impulso para introducirnos en ese mundo, magnético y curioso, conocido como “chuches de tejedora”. 

Una conclusión.

Seguiremos hablando de Vivir la lana, porque como sabes es un proyecto de vida, como tal, no es un “fast-book”, no queremos que como llegó, pase la novedad y a otra cosa mariposa.

Queremos que leas los capítulos sobre historia, procesos y el futuro de la lana.

Nos gustaría que esas palabras te llegaran dentro, y que se transformaran en energía tejeril, y si tejes alguno (o todos los patrones del libro), sientas esa energía como hilo conductor más allá de la propia lana. 

No olvidaremos uno de los lemas de la campaña de micromecenazgo: “Puedes cambiar el mundo tejiendo desde tu sillón”. Es real y está en tu mano hacerlo. 

Si quieres ser parte del futuro de la lana de nuestro país, el libro de Vivir la lana, posiblemente, sea el mejor hilo por el que empezar a tirar. 

 

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