La historia de la lana que no se podía tejer

La historia de la lana que no se podía tejer, corresponde a la que hemos llamado “La Madrilana 2×4”, que puede quedar en anécdota, de hecho, nosotras hemos trabajado nuestro mundo interior lo suficiente, como para que cuando nos pasan estas cosas, en vez de caer en desdicha absoluta, nos repongamos con cierta velocidad. 

Por norma general, cuando tienes un trabajo peculiar como el nuestro, pasa un poco como con las tejedoras profesionales, es decir, muchas personas creen que si te dedicas a producir lana o a diseñar patrones, te pasas el día paseando con ovejas, o tejiendo en tu sofá.

¡Nada que ver! Pero, ¡ojo!, es el camino que hemos elegido, y nos encanta recorrerlo, aunque a veces nos tropecemos, nos encontremos piedras, o nos caigamos en un pozo.

Llevábamos tiempo preparando la edición especial y limitada de 3 colores especiales de La Madrilana, os hablamos de ellos aquí. Los colores “con pintitas”: Camel Merzouga, Azul Firmamento y Negro Marmolado.

El lanzamiento era tanto para grosor fingering como para DK. Bien, cuando por fin pudimos recibir las cajas cargadas de Madrilanas, imaginaros cual fue nuestra sorpresa cuando notamos las madejas “DK” diferentes.

A simple vista no se notaba.

Pero en el momento de tocarla y ya fijar la vista, nos dimos cuenta de que realmente no era nuestra DK, que es delicada, dulce y con lo que puedes tejer un montón de maravillas, era una Madrilana que no correspondía a nada de lo que conocíamos por el momento. En las imágenes puedes verlas comparadas con La Madrilana clásica.

¿Por qué?

Se equivocaron en la producción.

Por eso la hemos llamado “La 2×4” o “la lana que no se teje”. Porque no era nuestra Madrilana.

La Madrilana DK lleva 4 cabos, sin embargo la que nos enviaron lleva 8, y no solo eso, el error vino en el momento de doblar los hilos, al darle la torsión de lo que correspondería a una DK, se ha convertido en una especie de cuerda, que se vira y se retuerce sobre sí misma.

Aunque lo ovilles, mientras los tejes, la hebra que va de las agujas al ovillo se retuerce igual, cual serpiente.

Pero cuando tejes, además, el tejido se inclina y lo que tejas no queda recto, queda en diagonal.

¿No has visto nunca ese efecto con algunas lanas o algodones? Nosotras sí, y la clave está en la torsión, por eso no es solo unir unos cabos y darles vueltas. Hay todo un proceso de pruebas, muestras, investigación.

Pero…También está en juego el factor humano y el error, y la DK ya se había producido antes y ahora asumimos que, como ésta era una producción limitada, la lana que iba a destinada a DK no podemos aprovecharla como tal, por lo que esta edición limitada de “pintitas” es ahora más limitada que antes.

Si todo sale bien, quizás podemos lanzar en DK alguno de los 3 colores nuevos. Aún no lo sabemos.

En cualquier caso, toda esta lana ahora entra en fase de investigación y pruebas para tratar de aprovecharla, y no desperdiciar el tiempo invertido, los fabulosos colores, los recursos y el amor que se le había puesto a esta idea, por si llegamos a buen puerto y conseguimos que se recupere su esencia. 

Ahora sí te podemos decir claramente, que si alguno de los colores te había hecho tilín, es el momento, en grosor fingering tenemos la pequeña producción de los 3 colores, en DK… Os iremos contando cómo termina esta historia.

Hoy quédate con un aprendizaje: si te topas con un hilo que al tejer se tuerce y te da como resultado un tejido diagonal, es que no está bien procesado y algo ha fallado en el camino a ser un buen hilo. 

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